Investigaciones recientes de Estados Unidos han puesto bajo la lupa a dos gobernadores de Morena, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, por posibles vínculos con el crimen organizado. Esta situación, revelada por el medio LA Times, plantea preocupaciones significativas para Coahuila, dada la conexión entre estas redes y el estado.
Alfonso Durazo, exsecretario de Seguridad Pública, ha visto un incremento alarmante en la violencia desde que asumió la gubernatura de Sonora. De 2021 a 2024, las desapariciones se elevaron un 283%, y los homicidios aumentaron un 105%. A su vez, en Tamaulipas, Américo Villarreal ha sido acusado de haber establecido pactos con grupos del crimen organizado para asegurar su victoria electoral, lo que agrava la situación en la región.
Estos asuntos tienen implicaciones directas para Coahuila, donde las redes de Durazo y Villarreal se manifiestan a través de operadores locales. El hijo de Villarreal en Coahuila, Américo Villarreal Santiago, ocupa un puesto clave en programas federales, suscitando denuncias por el uso indebido de recursos destinados a intereses políticos de su familia. Similarmente, Ricardo Mejía Berdeja, exoperador de Durazo, ha estado involucrado en prácticas cuestionables en el estado, reflejando un patrón preocupante.
A pesar de estas problemáticas en otras entidades, Coahuila ha mantenido una tasa de homicidios significativamente más baja en comparación con estados gobernados por Morena. En 2025, la tasa de homicidios en Coahuila fue de 2.2 por cada 100 mil habitantes, contrastando drásticamente con las 81.1 de Colima o 54.4 de Morelos.
El gobernador Manolo Jiménez Salinas ha hecho énfasis en mantener la estabilidad y el respeto a las instituciones, elementos que han contribuido a la paz del estado. La importancia del voto en estas elecciones locales resalta la importancia de preservar la dirección que ha tomado Coahuila, evitando que se asemeje a situaciones de inestabilidad como las vividas en otras regiones del país.
Con información de zocalo.com.mx

