Los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, enfrentan una creciente controversia tras reportes sobre la revocación de sus visas por parte de Estados Unidos. Según un artículo del Los Angeles Times, ambos mandatarios podrían estar bajo investigación penal y se encuentran ingresando a territorio estadounidense bajo un programa especial que permite la entrada de personas asociadas con autoridades en ciertos casos.
Roberto Velasco, canciller mexicano, negó cualquier comunicación oficial sobre el retiro de visas o las investigaciones, destacando que la Secretaría de Relaciones Exteriores no tiene información al respecto. Sin embargo, el reportaje revela que Durazo, acusado de vínculos con el crimen organizado, continuaría viajando a EE.UU. por motivos médicos bajo un permiso exclusivo destinado a quienes cooperan con las autoridades.
El caso de Américo Villarreal está vinculado a un supuesto contrabando de combustible. Reportes indican que también ingresaría a territorio estadounidense bajo el mismo permiso especial. Ambos gobernadores han enfocado sus declaraciones en desmentir las acusaciones, calificándolas de infundadas y señalando que cuentan con sus visas vigentes.
Este escenario se agrava por el contexto de tensión entre México y Estados Unidos, especialmente en la relación bilateral desde el inicio del gobierno de Donald Trump. La preocupación persiste ante una ola de investigaciones sobre gobernadores del partido Morena, siendo Rubén Rocha Moya de Sinaloa el más reciente en ser señalado.
La controversia emergente sugiere que los vínculos entre los gobernadores y las políticas estadounidenses están cambiando, lo que podría tener repercusiones significativas en la diplomacia entre ambos países en el futuro cercano.
Con información de elimparcial.com

