Autoridades estadounidenses mantienen abiertas investigaciones sobre al menos dos gobernadores mexicanos actualmente en funciones, además de casos conocidos que involucran a exfuncionarios de Sinaloa. El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, y el mandatario de Tamaulipas, Américo Villarreal, estarían bajo la lupa por posibles vínculos con redes de corrupción y narcotráfico.
Según un informe del diario Los Angeles Times, el interés del gobierno de Estados Unidos se centra en la supuesta conexión de Durazo con el crimen organizado. Las fuentes revelan que su visa fue cancelada el año pasado y que está siendo investigado. Por otro lado, la investigación sobre Villarreal parece estar relacionada con el robo de combustible, conocido como huachicol.
Estos movimientos se producen tras la presentación de cargos en Nueva York contra el exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros políticos de la misma entidad por presuntos vínculos delictivos. Hasta el momento, no se han emitido acusaciones formales contra Durazo ni Villarreal, y los indicios provienen más de reportes periodísticos que de procedimientos judiciales.
El gobierno mexicano ha enfatizado que cualquier señalamiento sobre sus funcionarios debe fundamentarse en pruebas concretas y seguir los protocolos institucionales adecuados. En este contexto, las autoridades estadounidenses han manifestado su compromiso de continuar con la profundización de estas investigaciones que abordan las estructuras de corrupción y crimen organizado en el país.
Es posible que estas indagaciones generen tensiones en las relaciones entre México y Estados Unidos, sobre todo cuando líderes mexicanos piden a sus contrapartes estadounidenses el respeto por la soberanía y la autonomía en la gestión de asuntos internos del país.
Con información de laopinion.com

