Las autoridades estadounidenses han intensificado sus esfuerzos contra el Cártel del Noreste desde su designación como organización terrorista en febrero de 2025 por parte del expresidente Donald Trump. Esta medida ha llevado a un enfoque más agresivo en la desarticulación del grupo liderado por la familia Treviño Morales, conocidos por su violencia en la frontera con Texas.
Compañías de seguridad y agencias financieras de EE.UU. han incluido en su lista negra a más de una docena de líderes del cártel. Entre ellos se encuentran Abdón Federico Rodríguez García, “Cucho”, y Antonio Romero Sánchez, quienes juegan roles clave en el tráfico de drogas y extorsión. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) también ha tomado medidas contra casinos operativos en Nuevo Laredo y Tampico, utilizados para el lavado de dinero.
Recientemente, autoridades mexicanas detuvieron a José Antonio Cortés Huerta en Nuevo León, quien es supuesto líder de una célula del Cártel del Noreste implicada en delitos de contrabando de combustibles. Este cártel, considerado uno de los más violentos en México, controla diversas actividades delictivas en las regiones fronterizas, incluyendo el tráfico de personas y narcóticos.
El Cártel del Noreste, una escisión de Los Zetas, se estableció tras la fragmentación de esta última en 2015. Este grupo ha mantenido un dominio territorial brutal en el noreste del país, empleando tácticas violentas similares a las de sus predecesores. En el pasado, se ha señalado a la agrupación por ataques al Consulado de EE.UU. en Nuevo Laredo, evidenciando su disposición a intimidar a las autoridades.
Con la continua presión tanto de México como de Estados Unidos, el Cártel del Noreste enfrenta un futuro incierto. Las autoridades aseguran que se intensificarán los esfuerzos para desmantelar su estructura operativa y reducir su influencia en la región.
Con información de vanguardia.com.mx

