Ciudad de México, CDMX. - Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, ha alcanzado un nivel de aprobación cercano al 70% a dos años de asumir el cargo, destacándose en un panorama político marcado por la fragmentación y la oposición débil. Su administración, caracterizada por un enfoque metódico, ha logrado mantener una mayoría en ambas cámaras del Congreso, lo que le permite avanzar en su agenda sin obstáculos significativos.
La presidenta ha heredado un legado complejo de Andrés Manuel López Obrador, el cual ha sabido interpretar sin arriesgar la cohesión de su movimiento. Sheinbaum ha optado por fortalecer los pilares de la Cuarta Transformación, mientras implementa un enfoque más técnico y menos centrado en narraciones épicas. Esta estrategia parece haber contribuido a su estabilidad en la aprobación pública, además del enfoque en programas sociales y salario mínimo.
El desarrollo económico bajo su administración ha presentado desafíos, ya que el crecimiento del PIB ha sido moderado. Sin embargo, Sheinbaum está tratando de combinar políticas sociales con un impulso renovado hacia la inversión pública y privada. Se prevé que esta combinación pueda llevar a un crecimiento más robusto en los próximos años, en un momento en que se espera un crecimiento del 1.5% para 2026.
La oposición enfrenta dificultades para presentar una alternativa viable ante una presidenta que ha capitalizado su popularidad. Los detractores del gobierno critican aspectos como la inseguridad y el control territorial de grupos criminales, así como la militarización y la posible concentración de poder. La capacidad de Sheinbaum para continuar en la senda de la estabilidad y la aprobación dependerá de su habilidad para abordar estos retos.
La relación con Estados Unidos es uno de los frentes más complicados para su administración, dada la profunda interdependencia en áreas como comercio, inversión y migración, lo que limitará su margen de maniobra en varios temas críticos.
Con información de elpais.com

