Chilpancingo, Guerrero. – El sacerdote y defensor de derechos humanos Filiberto Velázquez Florencio se ha visto forzado a abandonar Guerrero debido a amenazas directas del crimen organizado y la falta de garantías de seguridad, según confirmó el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González. La decisión de su desplazamiento se da en un contexto de lo que el propio sacerdote ha descrito como una campaña de criminalización promovida desde el ámbito político. Velázquez Florencio, quien ha mediado entre grupos criminales para pacificar regiones del estado, contaba con escolta federal tras un atentado sufrido en octubre de 2023. Fundador del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello y de la Casa del Peregrino, el sacerdote ha estado involucrado en la representación legal del caso del estudiante asesinado de Ayotzinapa y ha gestionado treguas entre grupos como Los Ardillos y Los Tlacos. A pesar de su labor por la paz, el 30 de octubre denunció en redes sociales ser señalado por páginas vinculadas al ayuntamiento de Chilpancingo de tener cercanía con grupos armados. Tras su salida de la parroquia de San Cristóbal en Mezcala, donde asumió tras el asesinato del párroco titular, la Diócesis inició gestiones para su traslado, proponiendo inicialmente Canadá, pero acordando finalmente su reubicación a Chiapas. El obispo González lamentó que quienes buscan la reconciliación en zonas de conflicto resulten afectados, y señaló la insuficiencia de la protección oficial ante amenazas directas.
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