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Sacerdote en Guerrero abandona su labor pastoral tras recibir amenazas del crimen organizado

El padre Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de Derechos de las Víctimas de la Violencia Minerva Bello, ha abandonado el estado de Guerrero tras recibir graves amenazas del crimen organizado. Este hecho se suma a la preocupante violencia contra el clero en México.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México. – El sacerdote Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de Derechos de las Víctimas de la Violencia Minerva Bello, se ha visto obligado a dejar el estado de Guerrero debido a serias amenazas contra su persona, sumándose a la preocupante ola de violencia que afecta a representantes religiosos en México. La diócesis de Chilpancingo-Chilapa confirmó su salida, la cual se produce en un contexto de alto riesgo para quienes alzan la voz contra la delincuencia.

Velázquez Florencio, quien contaba con protección de la Guardia Nacional desde octubre de 2023 tras sufrir un atentado a balazos, asumió recientemente la parroquia de San Cristóbal en Mezcala. Este nombramiento se dio tras el asesinato del párroco anterior, Bertoldo Pantaleón Estrada, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en octubre de 2025, un caso que aún se investiga. El sacerdote dejó la parroquia de Mezcala en noviembre de 2025.

Las amenazas contra el padre Velázquez se intensificaron luego de que denunciara públicamente, en noviembre de 2025, ser falsamente señalado por algunas páginas informativas vinculadas al Ayuntamiento de Chilpancingo. Estas publicaciones lo acusaban de tener cercanía con grupos armados, acusaciones que él negó categóricamente, afirmando que sus intervenciones siempre han sido con fines humanitarios y negando cualquier complicidad.

Este incidente se enmarca en una alarmante tendencia de violencia contra el clero en México. Según el Centro Católico Multimedial (CCM), un total de 59 sacerdotes han sido asesinados en el país entre 1990 y 2024, además de otros religiosos y laicos. La guerra contra el narcotráfico, iniciada en 2006, ha sido especialmente violenta, registrando 53 ataques mortales contra párrocos. El sexenio de Enrique Peña Nieto fue el más mortífero, con 19 asesinatos de sacerdotes, mientras que en el de Andrés Manuel López Obrador se documentaron 10. En lo que va del periodo de Claudia Sheinbaum, se han registrado dos homicidios de sacerdotes.

La impunidad agrava la crisis, ya que la mayoría de estos crímenes permanecen sin resolución, según denuncias del CCM. El asesinato del padre Marcelo Pérez Pérez en Chiapas, ocurrido en octubre de 2024 tras denunciar la violencia y la posible complicidad de autoridades con el crimen, es otro doloroso ejemplo de la vulnerabilidad del clero. El padre Pérez había recibido amenazas desde 2015 y era una voz activa contra la delincuencia organizada.

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