Los animales fueron trasladados a espacios temporales para recibir atención médica, alimentación y tratamiento especializado. La intervención se debió a reportes de hacinamiento, falta de higiene y atención médica insuficiente, a pesar de que el refugio operaba desde hace años.
Responsables del Refugio Franciscano han rechazado la versión oficial, calificando el aseguramiento como ilegal y argumentando que no se respetaron acuerdos previos. Colectivos animalistas y especialistas reconocen la labor del refugio, pero enfatizan la necesidad de que todos los albergues cumplan con estándares sanitarios y legales.
Este rescate reabre el debate sobre la protección animal en la CDMX, la supervisión de refugios y la responsabilidad compartida para evitar la repetición de casos de maltrato.
