Ciudad de México. – El sacerdote y defensor de derechos humanos Filiberto Velásquez, conocido como “Padre Fili”, ha abandonado el estado de Guerrero tras recibir amenazas directas del grupo criminal ‘Los Ardillos’. El religioso detalló en una entrevista que su labor de mediación y su presencia mediática incomodan los intereses de la organización delictiva.
Velásquez asumió como párroco interino en Mezcala tras el asesinato del padre Bertoldo en octubre de 2025, pero desde entonces enfrentó presiones del mismo grupo criminal que, según él, permea diversas instituciones, incluido parte del clero. El mensaje fue claro: debía abandonar la localidad.
El defensor también compartió su preocupación por la seguridad del alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, quien fue decapitado días después de interactuar con el sacerdote. Velásquez afirmó que Arcos estaba bajo presión del mismo grupo criminal, que ya había asesinado a miembros de su gabinete.
El Padre Fili expresó frustración ante la respuesta de las autoridades, señalando la ineficacia de la política y la indiferencia de autoridades federales ante la violencia. A pesar de contar con un esquema de protección del Mecanismo federal, Velásquez reconoció deficiencias en los recursos, como la falta de gasolina o mantenimiento vehicular, que ponen en riesgo su seguridad.
