Las cifras, recopiladas a partir de fuentes abiertas y análisis periodísticos, detallan que junto a Sinaloa y Guerrero, otras entidades con altas incidencias son Guanajuato (36), Michoacán (34) y Veracruz (24). Estas cinco entidades concentran conjuntamente más de la mitad de los homicidios de policías registrados a lo largo del año, subrayando focos rojos en la estrategia de seguridad nacional.
El informe amplía el panorama al señalar que en lo que va del actual sexenio, desde el 1 de octubre de 2024 hasta el 31 de diciembre de 2025, se han documentado al menos 442 policías asesinados. La organización autora del estudio advierte que esta cifra no solo representa un alto costo humano, sino también un debilitamiento estructural de las capacidades del Estado para garantizar la paz y la seguridad de los ciudadanos.
Los incidentes ocurridos a lo largo de 2025 han puesto de manifiesto la constante amenaza a la que se enfrentan los cuerpos de seguridad. En Guanajuato, se registraron emboscadas y ataques armados contra policías municipales y estatales, especialmente en municipios con fuerte presencia de grupos delictivos. Un ejemplo de la crudeza de esta violencia fue el asesinato del comisario de Seguridad Pública de Salamanca, Andrés Ramírez Hernández, y el ataque en Apaseo el Alto que cobró la vida de dos policías municipales y dejó heridos a otros.
Por su parte, en Guerrero, tanto policías estatales como municipales han sido blanco de agresiones directas, incluyendo asaltos a cuarteles y la ejecución de agentes fuera de servicio, con especial incidencia en las regiones de Costa Grande y la zona Centro del estado.
