Ciudad de México. - El 19 de octubre se conmemora la vida de Santa Laura de Córdoba y San Pablo de la Cruz, quienes se destacaron por su fe y dedicación al cristianismo. Santa Laura, mártir en el año 864, es recordada por su firmeza inquebrantable al defender su creencia, mientras que San Pablo, fundador de la sociedad de los pasionistas, dedicó su existencia al servicio de los enfermos y la oración.
Laura de Córdoba, proveniente de una familia noble, se convirtió en abadesa tras quedar viuda. Su valentía al proclamar su fe cristiana le costó su vida; fue arrestada y sometida a torturas bajo el emirato musulmán. Según la tradición, enfrentó su martirio en una caldera de plomo hirviendo, manteniendo su alabanza a Dios. Su legado vive en la resistencia ante la adversidad.
Por otro lado, San Pablo de la Cruz, nacido Pablo Francisco Danei en Italia en 1694, mostró desde joven un gran fervor espiritual. Tras un periodo de aislamiento y oración a los 26 años, fundó su congregación enfocada en la Pasión de Jesucristo, que más tarde se denominó los pasionistas. Este movimiento buscaba revitalizar la práctica cristiana y atender a los pobres y enfermos.
"Dedicar la vida al servicio de otros es la máxima expresión del amor de Dios", expresó el Santo, reflejando su compromiso con la evangelización y el acompañamiento de los más necesitados. A partir de 1727, su llamado fue reconocido por la iglesia, consolidadndo su legado en la historia del cristianismo.
Santa Laura y San Pablo de la Cruz son ejemplos de fe y dedicación, recordados cada 19 de octubre por su valentía y servicio.
Con información de diariodelyaqui.mx

