Ciudad de México. - Más de 8 mil 800 muertes anuales por lesiones autoinfligidas posicionan al suicidio como la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años en México. Este alarmante dato resalta la necesidad urgente de abordar la salud mental en un contexto donde la presión laboral, el aislamiento y la precarización limitan las conexiones humanas.
La tasa nacional se sitúa en 6.8 por cada 100 mil habitantes, con un 79.9 por ciento de los casos concentrados en hombres. Los jóvenes de 15 a 29 son los más vulnerables, enfrentando una realidad marcada por las consecuencias de la violencia y el sufrimiento continuo. Expertos advierten que describir su dolor como una debilidad es una grave injusticia y un reflejo de la cobardía adulta.
"Para obligarme a obedecer no hace falta crueldad. Solo quítenme el espacio para convivir y organizarme con otros, y seré un cuerpo sin voluntad hasta que el dolor me lleve a quitarme la vida", afirma un testimonio que ilustra el profundo desamparo entre las juventudes.
La respuesta del Estado debe ser la creación de más comunidades terapéuticas y la provisión de infraestructura adecuada en los territorios. Sin embargo, la sociedad también tiene un papel vital: se requiere un compromiso colectivo para atender la salud mental de los jóvenes con urgencia. La escucha activa y la identificación de problemas específicos deben ser el primer paso hacia un cambio significativo.
La situación actual demanda que se construyan redes de apoyo donde los jóvenes puedan expresar sus preocupaciones sin temor al juicio, lo que es esencial para contrarrestar la desesperanza. La vida de cada individuo es valiosa y se necesita actuar para hacerla digna y significativa.
Con información de cuartopoder.mx

