Uno de cada cuatro adolescentes en Paraná, Entre Ríos, ha participado en retos virales en el último año. Un estudio reciente indica que estos desafíos afectan tanto la salud física como mental de los jóvenes.
Datos clave
- Muestra: 848 adolescentes de entre 11 y 17 años.
- Participación: El 14% realizó uno o dos retos virales en el último año.
- Riesgo: El 6% de los adolescentes admitió haber realizado cinco o más desafíos.
- Contexto: Análisis relacionado con uso de TikTok, Instagram y YouTube.
- Investigación: Publicada en la revista Youth & Society.
El fenómeno de los retos virales es cada vez más común en la vida de los adolescentes. El estudio encontró que el 14% de los jóvenes había participado en uno o dos retos en el último año, mientras que un 6% se vio involucrado en cinco o más. Santiago Resett, investigador del CONICET, advierte que algunos desafíos pueden ser dañinos, aunque muchos son inofensivos y se relacionan con la necesidad de pertenecer a un grupo.
Un aspecto significativo del estudio es el vínculo entre la participación en retos virales y el uso problemático de plataformas como Instagram. Los adolescentes que disfrutan de estos desafíos suelen ser más impulsivos y enfrentan dificultades emocionales, lo que incrementa su riesgo de desarrollar adicciones a Internet y redes sociales.
¿Por qué participan los adolescentes en retos virales?
Las motivaciones para involucrarse en retos virales incluyen la búsqueda de aceptación y reconocimiento social. La presión de los pares juega un papel crucial. Los adolescentes con una fuerte necesidad de pertenecer se sienten atraídos a participar, a menudo sin considerar las posibles consecuencias negativas.
¿Cuáles son los riesgos asociados a estos retos?
No todos los retos virales son peligrosos; sin embargo, hay aquellos que promueven comportamientos de riesgo, como el autosofocamiento. Lamentablemente, algunos casos extremos han resultado en tragedias, como el fallecimiento de jóvenes en incidentes relacionados con estos desafíos. Los especialistas sugieren que la educación y el diálogo son fundamentales para abordar estos temas y fomentar una reflexión crítica sobre el uso de redes sociales.
La investigación destaca la necesidad de que padres y educadores se involucren en la vida digital de los jóvenes, ofreciendo espacios para la discusión y la toma de decisiones informadas.
Con información de clarin.com

