La preocupación por la salud del neurodesarrollo infantil ha crecido considerablemente en los últimos años. Cada vez es más evidente que los problemas de atención, regulación emocional y aprendizaje se presentan con mayor frecuencia y a edades más tempranas. José Rafael González Javier, junto a especialistas como Margarita García y Rosina Uriarte, ha impulsado el programa M.I.N.D. (Mejora Integral del Neuro-Desarrollo), que busca prevenir estas dificultades desde la gestación y durante los primeros años de vida.
Después de la pandemia, se ha observado un aumento notable en los casos de niños que enfrentan dificultades que antes se consideraban excepcionales. Las expertas destacan que la intervención suele llegar demasiado tarde, cuando los síntomas son evidentes y el niño experimenta frustración y fracaso. Abogan por un enfoque preventivo que comprenda las necesidades del cerebro infantil antes del nacimiento y fomente hábitos saludables desde la gestación.
El abordaje propuesto no implica desarrollar un estado de alerta constante en los padres. La prevención consiste en entender cómo se desarrolla el cerebro y el papel que juega el entorno en este proceso. Fomentar el movimiento libre, reducir la exposición a pantallas y ofrecer experiencias sensoriales son acciones clave para impulsar un desarrollo saludable. Los especialistas resaltan que observar la forma de jugar y relacionarse de un niño puede revelar señales tempranas de desconexión en su desarrollo neurológico.
Los primeros ocho años de vida son críticos para la formación de conexiones neuronales que sustentan aprendizajes posteriores. Aunque el cerebro tiene la capacidad de reorganizarse, es fundamental intervenir lo antes posible para facilitar dicho proceso. También advierten sobre la tendencia a llenar las agendas de los niños con actividades estructuradas, lo que puede limitar su capacidad para explorar y aprender de manera independiente. La clave radica en proporcionar tiempo y un entorno seguro que favorezca el desarrollo natural de estas habilidades.
Es esencial cuidar el equilibrio entre la estimulación y el descanso en la vida de los niños. Muchas familias se sienten culpables cuando surgen dificultades, pero es crucial entender que la información sobre neurodesarrollo no es accesible para todos. Con una mejor formación sobre estos temas, se podría evitar confundir la estimulación con la sobreestimulación, lo cual es vital para el bienestar y desarrollo de los más pequeños.
Con información de abc.es

