California. - El uso de fármacos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro está transformando la forma en que los comensales abordan sus hábitos alimenticios. A medida que los tratamientos se vuelven más comunes, los clientes en restaurantes piden menos platos, optan por compartir o evitan los postres. La tendencia, que ha ganado terreno en Estados Unidos, comienza a reflejarse también en otras ciudades como Barcelona.
Estos fármacos, diseñados para regular el apetito y la saciedad, influyen en la forma en que las personas perciben la comida. Aunque algunos no experimentan una reducción total del hambre, refieren un cambio significativo en su relación con los alimentos. Muchos prefieren opciones más nutritivas, mientras que los productos ultraprocesados pierden atractivo. Esta alteración en el antojo puede hacer que los menús de los restaurantes necesiten adaptarse a una nueva realidad en el consumo.
La industria alimentaria ha comenzado a tomar nota de esta transformación. En Estados Unidos, se reporta un descenso en la compra de dulces y snacks, lo que ha llevado a marcas como Nestlé y Conagra a desarrollar productos dirigidos a este nuevo perfil de consumidor. Muchos alimentos ahora destacan su contenido alto en proteínas para atraer a quienes siguen tratamientos GLP-1.
A su vez, el concepto de "food noise", que se refiere a la constante ocupación mental relacionada con la comida, está cambiando. Las personas bajo tratamiento mencionan disfrutar de menos distracciones relacionadas con alimentos, lo que reduce su compulsión hacia ciertos antojos.
La situación actual sugiere que la industria deberá adaptarse para sobrevivir en este nuevo ecosistema alimenticio. La evolución de hábitos se espera continúe y podría llevar a una revalorización de opciones más saludables y menos procesadas en el mercado, afectando así la oferta de alimentos en los próximos años.
Con información de thenewbarcelonapost.com

