El uso de chatbots de inteligencia artificial (IA) en el ámbito de la salud está en aumento, facilitando el acceso a información sobre síntomas y tratamientos. Sin embargo, este cambio plantea preocupaciones, especialmente en relación con la privacidad y la calidad de los consejos recibidos.
Expertos de ESET destacan que, si bien estas herramientas pueden ofrecer respuestas accesibles, los usuarios corren el riesgo de compartir información médica sensible con sistemas que podrían no tener las mismas protecciones que un profesional de la salud. La posibilidad de que datos personales sean expuestos o mal utilizados es alta, lo que genera un ambiente de incertidumbre en torno al uso de este tipo de tecnología.
Un estudio de la Universidad de Oxford indica que los usuarios muchas veces no están seguros de qué información compartir y suelen recibir respuestas inconsistentes. La doctora Rebecca Payne, principal autora del estudio, advierte sobre los peligros de confiar ciegamente en modelos de IA, que pueden generar diagnósticos erróneos y no reconocer situaciones que requieran atención inmediata.
Adicionalmente, la gestión de datos sensibles es un aspecto crítico. Existen preocupaciones sobre cómo la información médica se utiliza para entrenar modelos de IA y si podría ser compartida con terceros. Aunque algunas plataformas aseguran que no utilizarán datos para entrenamiento, la circulación de información en múltiples organizaciones amplía el riesgo de compromisos por ciberdelincuentes.
Para quienes consideran usar estos servicios, ESET recomienda elegir chatbots diseñados específicamente para temas de salud y verificar cómo manejan la información del usuario. Entender si hay políticas de protección conformes a normas establecidas es esencial para minimizar los riesgos asociados con el uso de inteligencia artificial en el ámbito médico.
Con información de uniradioinforma.com

