Río Negro, Chile. - Claudio Bravo, ingeniero comercial de 40 años, emprendió un giro radical en su vida tras enfrentar problemas de salud. Después de padecer insomnio, falta de aire y fatiga crónica, decidió levantarse a las cinco de la mañana para entrenar, actividad que comenzó como un intento personal por mejorar su bienestar y se ha convertido en su nueva profesión como instructor físico en el Gimnasio Magallán.
En una entrevista reciente, Bravo compartió que este cambio no fue solo físico. “Llegó un momento en que me pregunté si seguiría trabajando sin rumbo o haría algo significativo con mi vida. Mi familia me apoyó en el proceso, lo que fue vital”, comentó. La disciplina y el compromiso que encontró a través del ejercicio le permitieron controlar su jornada diaria, aportando energía desde temprano.
Bravo enfatiza que iniciar un programa de entrenamiento requiere determinación. “Los primeros meses son un filtro, donde se define quién sigue en este camino. Los resultados reales comienzan a verse a partir del segundo año”, añadió. Su experiencia en el gimnasio abarca desde trabajar con personas sedentarias hasta entrenar a aquellos con enfermedades crónicas, lo que le ha brindado una perspectiva enriquecedora.
Respecto a quiénes critican su falta de tiempo o edad, Bravo afirma que nunca es tarde para comenzar a cuidar del cuerpo. “El ejercicio de fuerza es crucial para mantener la salud a medida que envejecemos”, indicó. Cabe resaltar que sus alumnos provienen de diversos trasfondos, y su enfoque está en la mejora personal de cada uno, sin comparaciones.
El futuro de Bravo parece prometedor, pues su experiencia en el gimnasio y su pasión por el fitness continúan creciendo. Cada día se enfrenta a nuevos retos y busca motivar a quienes creen que no pueden transformar su vida a través del ejercicio.
Con información de miradasurtv.cl

