La escoliosis es una deformidad de la columna que se presenta en varios grados de severidad. Se considera grave cuando el ángulo de Cobb supera los 40 grados, momento en el que puede ser recomendada la cirugía, especialmente en jóvenes y adultos.
La intervención quirúrgica es considerada para quienes experimentan un avance rápido de la condición o desarrollan síntomas dolorosos que no responden a tratamientos conservadores como fisioterapia o medicamentos. Los adultos mayores, en particular, pueden enfrentar complicaciones si no se abordan adecuadamente sus condiciones de escoliosis.
En las personas de 50 años o más, esta condición puede ser el resultado de problemas no tratados en la adolescencia o de la aparición de nuevas deformidades por degeneración. El dolor puede variar desde malestar lumbar hasta síntomas neurológicos. Cuando los tratamientos tradicionales fracasan, se opte por la cirugía.
Recientemente, una paciente de 80 años fue sometida a una técnica quirúrgica mínimamente invasiva para corregir su escoliosis. Este enfoque permite realizar la cirugía de manera menos agresiva, facilitando una recuperación más rápida y reduciendo el riesgo de complicaciones. Se realizan dos intervenciones, primero por el abdomen y luego por la espalda, con la ventaja de evadir técnicas más invasivas.
El mensaje clave es que los avances en cirugía de columna han ampliado las oportunidades de tratamiento para la población mayor. La rehabilitación también juega un papel crucial en el proceso de recuperación, ya que ayuda a restaurar la fuerza muscular y a educar al paciente en hábitos posturales adecuados.
Con información de larazon.es

