Culiacán, Sinaloa. - Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, renunció a su cargo tras solo 33 horas de retorno, luego de haber anunciado su regreso a la gubernatura. La decisión, que sorprendió al gobierno federal, generó una intensa presión institucional y política. El mandatario justificó su regreso alegando que no existían pruebas en su contra en relación con las acusaciones de narcotráfico que enfrentaba.
La situación se desencadenó el 21 de agosto, cuando Rocha publicó un tuit donde informaba su regreso tras una licencia temporal. Su anuncio fue inesperado para altos funcionarios, lo que llevó a Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, a asignar a Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, la tarea de gestionar la crisis. Al no poder establecer comunicación directa con Rocha, el gabinete se movilizó para elaborar un mensaje oficial que marcara la postura del gobierno.
Poco después, a las 13:28 horas, la Secretaría de Gobernación emitió un comunicado aclarando que la decisión de Rocha era personal y que las investigaciones en su contra continuaban. A pesar de la creciente presión política, Rocha se mostró firme, describiéndose como un gobernante comprometido con su estado en un video difundido desde su despacho.
A medida que avanzaba el día, líderes de Morena se deslindaron de la decisión del gobernador, enfatizando en su desacuerdo. La comunidad política comenzó a cuestionar la estabilidad del liderazgo del partido en Sinaloa y a señalar las posibles repercusiones sobre la administración de Sheinbaum.
La renuncia de Rocha Moya deja abierta la discusión sobre los efectos en la estructura de gobernabilidad en Sinaloa y el papel de Morena en el contexto actual. La presidenta y su gabinete deberán abordar esta compleja situación en los próximos días.
Con información de elpais.com

