Elio Ortega Icaza, abogado y educador, reflexionó sobre el reciente asesinato de un adolescente en Jaramijó, Manabí, ocurrido dentro de una urbanización. La víctima, cuyo nombre no ha sido revelado, intentó esconderse de sus agresores antes de ser localizado y asesinado. Este hecho violento resalta una problemática que trasciende lo criminal y afecta la estructura familiar y social.
Ortega menciona que meses antes, el joven había sido detenido por portar armas y explosivos, pero fue liberado posteriormente. Este episodio invita a cuestionar en qué momento se perdió al niño y cómo la intervención del sistema penal resulta insuficiente si no se aborda la raíz del problema. "La prevención debe comenzar mucho antes", afirma Ortega, refiriéndose a la importancia del entorno familiar en el desarrollo de los menores.
El abogado enfatiza que el hogar debe ser la primera escuela, y que muchas veces, las familias desorganizadas o ausentes no pueden ofrecer a sus hijos el amor y disciplina que requieren. La realidad en la que crecen algunos niños, inmersos en violencia y desinterés, puede convertir su entorno en una escuela de conductas destructivas.
A pesar del reconocimiento constitucional en Ecuador de la protección especial a niños y adolescentes, Ortega sostiene que ninguna ley puede sustituir el amor familiar. La responsabilidad de enseñar valores como el respeto y la empatía recae en los padres. La necesidad de actuar antes de que se presente un hecho trágico es urgente.
La comunidad debe reflexionar sobre cómo educar y proteger a sus hijos, promoviendo un futuro sin violencia. La prevención debe ser una prioridad para evitar que más niños caigan en las garras de la delincuencia.
Con información de ecuador221.com.ec

