Oaxaca de Juárez, Oaxaca. - La presa Mujer Solteca, un megaproyecto de aproximadamente 16 mil millones de pesos, ha generado controversia debido a la falta de transparencia en su proceso de aprobación y construcción. Este proyecto, que busca garantizar el abastecimiento de agua para más de 500 mil habitantes de los Valles Centrales, enfrenta serios cuestionamientos sobre las consultas realizadas a las comunidades involucradas.
Datos clave
- Cuándo: Octubre de 2023.
- Dónde: Valles Centrales, Oaxaca.
- Inversión: 16 mil millones de pesos (aproximadamente 910 millones de dólares).
- Habitantes beneficiados: Más de 500 mil.
- Comunidades involucradas: Villa Sola de Vega, La Noria Sección 13, Santiago Yogana y Rancho Viejo.
El gobierno de Salomón Jara Cruz defiende el proyecto como crucial para la región, pero las versiones oficiales sobre el respaldo comunitario no han sido verificadas. La información disponible carece de actas completas y detalles sobre el consentimiento de las comunidades. Esto mantiene abierto el debate sobre la legitimidad del megaproyecto y deja en suspenso el futuro de los grupos indígenas afectados.
¿Qué significa para las comunidades indígenas?
La falta de información sobre el proceso de consulta ha llevado a que especialistas señalen la insuficiencia de lo disponible para evaluar adecuadamente los impactos de la presa. La comunidad indígena de la Sierra Sur de Oaxaca, que incluye pueblos como Villa Sola de Vega, La Noria Sección 13, Santiago Yogana y Rancho Viejo, se enfrenta a un riesgo significativo de perder su acceso al agua y ver alterado su territorio.
Activistas y colectivos ambientales han reaccionado ante lo que consideran una falta de consideración por parte del gobierno al no proporcionar suficiente información y al descalificar a grupos que exigen claridad. Esto plantea un riesgo a sus derechos de consulta y acceso a la información pública, básicos en cualquier proyecto que afecte sus territorios.
¿Qué acciones están tomando los activistas?
Diversos grupos han presentado amparos y exigido que se apliquen estándares internacionales en el proceso de consulta. A medida que se siguen desarrollando las obras, la presión por parte de la sociedad civil se intensifica para pedir una revisión exhaustiva del proyecto y garantizar que las comunidades sean consultadas de manera justa y transparente.
El gobierno debe resguardar el derecho a la consulta previa y al acceso a la información, cumpliendo con normativas que buscan proteger tanto los derechos humanos como el medio ambiente. La situación se mantiene en evolución, y se espera que los próximos meses sean fundamentales para evaluar la viabilidad del proyecto y su aceptación entre las comunidades afectadas.
Con información de revistaespejo.com

