Mérida, Yucatán. - La ciudad se encuentra de luto tras el fallecimiento de Manolo Cidoncha, quien durante décadas fue una figura fundamental en la vida social y religiosa de esta comunidad. Su partida deja un vacío significativo en el corazón de quienes lo conocieron y apreciaron su dedicación.
Cidoncha fue un apasionado colaborador de las tradiciones emeritenses y un pilar en diversas hermandades. Su vida estuvo marcada por el servicio y la generosidad, siempre dispuesto a ayudar sin esperar reconocimiento. La comunidad lo recordará por su compromiso constante y su entrega sincera a su fe y su gente.
Además de su labor en las hermandades, Manolo fue conocido por su esfuerzo en embellecer la imagen de la Mártir Santa Eulalia. Su floristería, "Edelweis", se convirtió en un símbolo de devoción, donde cada arreglo floral no solo era un acto estético, sino también espiritual. Su trabajo siempre buscó realzar la belleza de las tradiciones locales.
Su familia, muy unida a la historia de Mérida, también ha dejado huella en la Semana Santa. Su hermano Juan realizó obras significativas que son parte del ingente patrimonio cultural. Juntos, Manolo y su familia cultivaron una pasión profunda por las creencias y tradiciones que dan vida a la comunidad.
La despedida de Manolo no es solo el adiós de una persona, sino la pérdida de un espíritu que animó numerosas celebraciones y momentos de fe en la ciudad. Aunque ya no esté físicamente, su legado de bondad y compromiso perdurará en la memoria de todos sus seres queridos, recordándolo como un verdadero ejemplo de comunidad y dedicación.
Con información de elperiodicoextremadura.com

