Celestún, Yucatán. - Un grupo de alrededor de 100 familias de Celestún ha formado una Zona de Refugio Pesquero para enfrentar al crimen organizado que amenaza la pesca del pepino de mar. Este esfuerzo, iniciado en 2019, busca recuperar especies amenazadas y preservar el ecosistema marino que ha sido severamente afectado por la pesca ilegal.
Durante más de una década, el auge de la pesca furtiva en la región ha desbordado los límites de la legalidad, poniendo en riesgo no solo el pepino de mar, sino también otras especies. Luisa Chuil, impulsora de esta iniciativa, destaca la complicidad de algunas autoridades con los traficantes, lo que intensifica el peligro para los que defienden sus recursos. La Zona de Refugio Pesquero abarca 324 kilómetros y supone un monitoreo constante del mar, utilizando tecnología como drones para detectar actividades ilegales.
Luisa recuerda cómo, hace años, su padre les advirtió sobre el peligro de la sobreexplotación de los recursos marinos. Hoy, el tiempo le ha dado la razón, ya que la depredación ha afectado gravemente a la comunidad. Los biólogos han sido clave en la concientización sobre la importancia del pepino de mar, que desempeña un papel crucial en el equilibrio del ecosistema.
Alicia Poot, investigadora del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables, fue fundamental para que la comunidad se organizara y levantara la voz contra la pesca ilegal. Poot proporcionó capacitación sobre técnicas de preservación y apoyó la formulación del proyecto. La creación de la Zona de Refugio fue compleja, enfrentando la resistencia de vecinos que dependían del criadero del pepino de mar.
El panorama actual sigue siendo desafiante. Aunque se han logrado algunas victorias, el proceso de recuperación y protección de los recursos marinos es continuo y requiere unión y perseverancia por parte de las familias de Celestún.
Con información de fabricadeperiodismo.com

