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Veracruz

Propuesta de vía rápida Córdoba–Orizaba mantiene licitación pese a rechazo oficial

La licitación de la vía rápida Córdoba–Orizaba continúa pese a oposición local y regional, que busca alternativas sin cobros en la autopista.

Por Redacción1 min de lectura
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El proyecto federal busca modernizar una autopista de 45 kilómetros con cobro de peaje, mientras autoridades locales exigen cancelar la obra y proponen un libramiento alternativo.

El programa de infraestructura vial 2025-2030 contempla la modernización, mantenimiento y operación de un tramo de 45 kilómetros en la autopista que conecta Córdoba y Orizaba, en Veracruz. Aunque la licitación pública para este proyecto continúa vigente, las autoridades locales expresaron su rechazo ante la posible instalación de casetas de cobro en diferentes tramos, argumentando que afectaría la movilidad y la economía regional. La gobernadora Rocío Nahle García reafirmó que el Estado no avalará obras que impliquen peajes, y busca un esquema que priorice un libramiento en la área central del estado para mejorar la transitabilidad sin recurrir a cobros adicionales. En el escenario federal, el Plan Carretero 2025–2030, dirigido por la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum Pardo, incluye varias vías estratégicas en esquemas de inversión público-privada, lo que permite la participación de empresas en la ejecución y supervisión de los trabajos. La licitación actual, coordinada por Banobras, ha registrado la participación de múltiples empresas que ofertaron costos que oscilan entre 191 y 298 millones de pesos para la mejora del tramo carretero. Sin embargo, expertos y autoridades locales consideran inviable la propuesta con casetas de peaje, promoviendo en su lugar soluciones alternativas que eviten cargas adicionales a los usuarios y que respondan a las demandas de movilidad y desarrollo regional. De acuerdo con los planes, en algunos tramos se proyecta la instalación de plazas de cobro, lo que generó controversia, pues las asociaciones municipales y estatales buscan evitar que la iniciativa prospere en su forma actual. La licitación, cuyo fallo se anunciará en noviembre, sigue en marcha, a pesar de la resistencia social y política, dando cuenta de las tensiones entre los diferentes niveles de gobierno en torno a las rutas de inversión en infraestructura vial.

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