La iniciativa busca generar recursos y promover prácticas responsables en la protección de los ecosistemas acuáticos y biodiversidad del estado. En la propuesta de presupuesto presentada para el ejercicio fiscal de 2026, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, incluyó una iniciativa para gravar la contaminación del agua en el estado. La medida contempla cobrar una tarifa equivalente a una Unidad de Medida y Actualización (UMA), que actualmente equivale a 113.14 pesos, por cada metro cúbico de agua contaminado. Este impuesto busca no solo obtener recursos —estimados en 10 millones de pesos para ese año— sino también incentivar a empresas e instituciones a reducir sus prácticas que degraden los cuerpos acuáticos. Dicho esquema de recaudación forma parte de un marco más amplio de esfuerzo por fortalecer la protección del patrimonio natural que distingue a Veracruz. Con una biodiversidad única y en constante peligro por actividades humanas irresponsables, el estado enfrenta la necesidad de implementar políticas que combinen conservación y generación de recursos sustentables. La historia señala que quienes dañan el medio ambiente deben asumir su responsabilidad económica; principios internacionales como los establecidos en el informe “Nuestro Futuro Común” refuerzan la importancia de que el costo de la contaminación recaiga en el que la provoca. Este gravamen apunta también a convertir el cumplimiento ambiental en una obligación que contribuya a la restauración de ecosistemas y la protección de sus especies, en línea con los compromisos globales y nacionales para mitigar el impacto del cambio climático y preservar el equilibrio natural de la región.
