A cuatro años de su creación, estos espacios destinados a proteger a las mujeres siguen siendo escenario de delitos y falta de infraestructura adecuada. Desde su implementación en 2020, los senderos seguros en Veracruz fueron diseñados para ofrecer espacios libres de violencia y acoso, especialmente para las mujeres, como parte de las estrategias gubernamentales impulsadas por la presencia de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres. Sin embargo, tras varios años, estos caminos y pasajes presentan serios signos de abandono, con maleza crecida, iluminación deficiente y escasa vigilancia. La falta de recursos y la limitada coordinación entre las instituciones responsables han dificultado la instalación de cámaras de videovigilancia y botones de pánico conectados con los centros de seguridad. Estos espacios, que debían reducir los riesgos en zonas consideradas de alta incidencia de delitos, han seguido siendo escenarios de agresiones sexuales y robos, afectando la percepción de seguridad de usuarias y residentes. La situación revela la necesidad urgente de un diagnóstico integral y de recursos adecuados para garantizar que los senderos seguros cumplan su propósito original, incluyendo mejoras en infraestructura y campañas educativas para prevenir la violencia en el espacio público.
