Andrés Córdoba Sosa, con 35 años en el oficio, continúa capturando momentos tradicionales en Boca del Río pese a la disminución de asistentes y avances tecnológicos.
En Boca del Río, Veracruz, un fotógrafo de larga trayectoria sigue conservando una arraigada tradición mexicana en medio de cambios sociales y tecnológicos. Andrés Córdoba Sosa, de 55 años, ha sido testigo durante 35 años de la disminución en la afluencia de feligreses que participan en la celebración de la Virgen de Guadalupe, especialmente en la plaza frente a la parroquia de Santa Ana. A pesar de que las multitudes y las filas de años pasados se redujeron significativamente, Córdoba mantiene su labor de retratar a niños y familias en la escena tradicional que recrea el cerro de Tepeyac, donde se apareció la Virgen a Juan Diego en 1531.
Este arraigo cultural adquiere mayor relevancia en un contexto donde la presencia de la tecnología y la digitalización han transformado las maneras de documentar las tradiciones. La proliferación de fotografías digitales y el uso de redes sociales han afectado la asistencia a estas festividades, pero la labor de Córdoba refleja el esfuerzo por preservar la memoria visual y espiritual de una celebración que define la identidad mexicana.
La disminución en participación también evidencia un giro en las dinámicas de fe y cultura en la región, donde el impacto del paso del tiempo y las condiciones socioeconómicas influyen en la conservación de las tradiciones. No obstante, la pasión de Andrés Córdoba por su oficio, heredada por su familia y fortalecida por su compromiso social, subraya la importancia de sostener las manifestaciones culturales en comunidad, además de resguardar la historia local.
Su historia también revela el valor del trabajo artesanal en un mundo digital, donde la fotografía impresa y el contacto personal permanecen como símbolos de unión y memoria familiar. Con un enfoque en la cultura y el patrimonio, Córdoba ha impulsado proyectos que buscan mantener viva esta herencia a través de la fotografía, entendiendo su papel como una forma de narrar y preservar las raíces mexicanas.
Este ejemplo de dedicación refleja cómo las tradiciones pueden adaptarse y resistir a los cambios sociales, reafirmando su significancia en la identidad cultural de Veracruz y México.
