El exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ha estado resguardado en un rancho al norte de Culiacán desde finales de abril. Su ocultamiento se debe a las acusaciones de fiscales estadounidenses, quienes lo vinculan con la facción criminal conocida como Los Chapitos.
Tras conocerse los señalamientos, Rocha se trasladó rápidamente a una propiedad rural a 110 kilómetros de la capital sinaloense. Desde entonces, ha adoptado un perfil muy bajo, realizando solo salidas esporádicas, especialmente a la Ciudad de México.
Su ausencia del espacio público ha suscitado diversas especulaciones sobre su situación legal y política. Autoridades estadounidenses lo incluyen en una lista de funcionarios presuntamente involucrados en la protección al Cártel de Sinaloa. Esto ha incrementado la atención hacia su estado actual y su futuro político.
Se ha informado que tanto Rocha Moya como el senador Enrique Inzunza enfrentan vigilancia por parte de autoridades federales, temiendo que intenten cruzar la frontera o que sean capturados. Este escenario es similar al de Ismael El Mayo Zambada, otro destacado líder del cártel, quien fue detenido en 2024.
Las acusaciones en contra de Rocha Moya forman parte de una investigación más amplia que involucra a varios funcionarios de Sinaloa por presuntos vínculos con Los Chapitos. Hasta ahora, el exgobernador no ha hecho aparecer públicamente para aclarar esta situación ni responder a los señalamientos. El Gobierno federal ha afirmado que cualquier acusación debe basarse en pruebas concretas, manteniéndose cauteloso ante las repercusiones de este asunto en la relación México-Estados Unidos.
Con información de laopinion.com

