Culiacán, Sinaloa. – La liberación de Mónica Zambada Niebla, hija de Ismael “El Mayo” Zambada, tras ser detenida por fuerzas federales, ha suscitado una serie de cuestionamientos sobre la estrategia de seguridad del gobierno. El operativo, en el que participaron elementos de la Secretaría de Marina y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, dejó una estela de dudas sobre la eficacia de las autoridades.
El gobierno federal indicó en un comunicado que no había mandamientos legales en contra de Zambada Niebla, motivo por el cual fue liberada. Esto plantea interrogantes sobre el protocolo seguido en su detención, especialmente al recordar el caso de Ovidio Guzmán López, liberado en 2019 durante la gestión de Andrés Manuel López Obrador. La decisión de soltar a Guzmán también se justificó por la necesidad de proteger a la población.
A pesar de los problemas surgidos en el operativo que culminó con 11 presuntos delincuentes muertos, las autoridades optaron por no hacer pública la liberación de Zambada Niebla de manera destacada. La falta de comunicación y la ausencia de declaraciones en redes sociales por parte del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, contribuyeron a una percepción de opacidad en la actuación del gobierno.
Desde la administración de López Obrador, la lucha contra el crimen organizado ha enfrentado críticas. Algunos analistas consideran que la liberación de Zambada podría interpretarse como una señal de tregua entre el gobierno y los cárteles. La situación genera preocupación sobre el aumento de la violencia en el contexto de eventos internacionales como la Copa del Mundo de Fútbol 2026.
A menos de dos años de gestión del alcalde Isaac Montoya Márquez en Naucalpan, Estado de México, el panorama es diferente. Montoya ha enfocado sus esfuerzos en la recuperación de la seguridad y las finanzas del municipio, logrando un descenso significativo en la percepción de inseguridad. La creación de la Guardia Municipal destaca como un paso hacia la sanación de las estructuras policiales.

