La tensión entre México y Estados Unidos se intensifica con la llegada de dos enviados del expresidente Donald Trump. Sarah Carter, directora de la oficina nacional de control de drogas, y Markwayne Mullin, jefe de seguridad nacional, se reunirán con el gobierno mexicano para abordar el narcoterrorismo y los narcopolíticos de Sinaloa.
Ambos funcionarios están en el país con la finalidad de discutir la extradición de varios líderes involucrados en actividades ilícitas. Las presiones se centran en la entrega del gobernador Rocha Moya, el senador Inzunza y otros implicados en crímenes asociados al narco.
Sarah Carter afirmó que los días de impunidad para los cárteles han llegado a su fin, dejando en claro el enfoque de EE. UU. en combatir el narcotráfico. El contexto de esta reunión se complica por la reciente entrega del general Mérida Sánchez, quien busca convertirse en testigo cooperante tras acusaciones serias sobre su implicación en la protección de carteles en Sinaloa.
La situación sobre estos exfuncionarios genera inquietud, especialmente con la posibilidad de que Mérida y otros, como Enrique Díaz Vega, colaboren con fiscales estadounidenses. Esto podría destapar un entramado de corrupción que vincula a varios actores políticos en el estado de Sinaloa. La mirada está puesta en lo que podrían revelar, lo que podría afectar significativamente a las candidaturas de 2024.
A medida que se desarrolla esta situación, los siguientes días serán cruciales. La presión de EE. UU. podría forzar al gobierno mexicano a tomar decisiones difíciles mientras los vínculos entre narcotráfico y política se vuelven cada vez más difíciles de ignorar.
Con información de tvazteca.com

