Ensenada, Baja California. - La reciente advertencia de la DEA sobre el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, resalta cambios significativos en la relación entre Estados Unidos y la política mexicana. Washington ha indicado que su enfoque ahora se amplía a funcionarios que hayan facilitado operaciones del narcotráfico.
De acuerdo con el jefe de la DEA, Terry Cole, la acusación contra Rocha Moya podría ser el inicio de una nueva estrategia que no solo persigue a capos del narcotráfico, sino también a políticos que colaboran con ellos. Esta declaración supone un avance en la atención de acciones criminales a nivel gubernamental en México.
El impacto de tales acusaciones podría ser histórico. Aunque el caso se encuentre en etapas iniciales, la sola existencia de un señalamiento formal puede afectar la imagen y credibilidad de las instituciones mexicanas. Además, esta situación fomenta la percepción de una narcopolítica presente en diferentes niveles de gobierno, lo que conlleva graves consecuencias para la gobernabilidad en el país.
A su vez, los problemas internos no cesan. En Ensenada, la extorsión se ha vuelto un fenómeno alarmante, con empresarios enfrentando cobros ilegales que amenazan su capacidad de operación. La Coparmex reportó que, en solo tres meses, se documentaron casi tres mil víctimas de extorsión, y la gran mayoría no se atreve a denunciar, lo que sugiere que la realidad es más preocupante de lo que los números indican.
Juan José Sierra, presidente de Coparmex, hizo hincapié en el creciente peligro que representa este fenómeno, destacando que la extorsión no solo arruina la economía local, sino que también deteriora la calidad de vida de los ciudadanos. La situación requiere atención urgente y medidas efectivas de parte de las autoridades para restaurar la confianza y la seguridad en el entorno empresarial.
Con información de afntijuana.info

