El gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se presentó recientemente ante la Fiscalía General de la República en Culiacán, pero su asistencia no fue documentada visualmente. Esta comparecencia surge en el marco de una investigación relacionada con acusaciones de autoridades de Estados Unidos que lo ligan a actividades criminales vinculadas al Cártel de Sinaloa.
La citación se realizó para que Rocha Moya ofreciera su declaración ante el Ministerio Público, como parte de un proceso más amplio que busca esclarecer los vínculos delictivos señalados por el Departamento de Justicia estadounidense. A pesar de las circunstancias, el gobernador afirmó en sus redes sociales que acudió "con la frente en alto" y se comprometió a seguir buscando la verdad.
Además de Rocha Moya, otros cuatro funcionarios de su administración fueron convocados a la FGR para esclarecer su vinculación con las acusaciones. Sin embargo, solo dos de ellos se presentaron por sus propios medios. La decisión de Rocha Moya de separarse temporalmente de su cargo el 2 de mayo de 2026 facilitó esta citación directa.
El contexto político es tenso, dado que las acusaciones de Estados Unidos hacen referencia a una red de corrupción que incluye a otros funcionarios, como el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, y el vice fiscal general de Sinaloa, Dámaso Castro Saavedra. Todos han negado las acusaciones, manifestando su disposición a colaborar con las investigaciones.
A medida que el caso avanza, la presidente Claudia Sheinbaum ha reiterado que hasta el momento no existen imputaciones formales en contra de Rocha Moya en México. Sin embargo, la presión sobre el gobierno sinaloense aumenta, ya que se enfrentan a serias alegaciones de corrupción y protección a líderes criminales.
Con información de municipiospuebla.mx

