Cancún, Quintana Roo. - A 21 años del devastador huracán Wilma, la ciudad reflexiona sobre las lecciones aprendidas y su vulnerabilidad ante fenómenos climáticos. El huracán, que tocó tierra en Cozumel el 21 de octubre de 2005, afectó el norte del estado, dejando a su paso graves daños en infraestructura y servicios, lo que impactó a largo plazo su actividad turística.
Wilma alcanzó la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, pero impactó la región con vientos de categoría 4, generando inundaciones significativas y daños generalizados en hoteles y viviendas. Se estima que el huracán mantuvo condiciones extremas durante unas 63 horas, complicando las labores de rescate y recuperación en la zona.
La catástrofe dejó al descubierto la fragilidad de Cancún, que depende en gran medida del turismo y de la llegada de visitantes. A partir de este evento, se implementaron cambios en la legislación y en los protocolos de preparación ante ciclones, buscando fortalecer la infraestructura y mejorar las respuestas ante emergencias.
Actualmente, las autoridades continúan trabajando para afianzar la seguridad de la población ante la temporada de huracanes. En el marco de este aniversario, se están llevando a cabo diversas actividades para concienciar a la población sobre la importancia de la preparación ante desastres naturales.
Con información de quadratin.com.mx

