A pesar del crecimiento urbano, quedan remanentes de la influencia de los ferrocarrileros en zonas cercanas a las vías, donde habitan generaciones que forjaron esta tradición. En el contexto del crecimiento urbano de Querétaro, los vestigios de la antigua presencia ferroviaria aún permanecen en algunas áreas de la ciudad, especialmente en las inmediaciones de las vías del tren. Estas zonas conservan imágenes de una época en la que el ferrocarril fue un motor fundamental del desarrollo local, dejando una huella en la vida cotidiana de sus habitantes. Varias viviendas improvisadas y vagones abandonados permanecen junto a las vías, transformados en hogares para aquellas generaciones que crecieron vinculadas a la actividad ferroviaria, en algunos casos siendo viviendas de larga data que han pasado de generación en generación. Ante la llegada de nuevos proyectos, como el reciente tren de pasajeros que conectará Querétaro con otras regiones, la historia del ferrocarril en la ciudad vuelve a estar en el centro del debate. La puesta en marcha del tren México-Querétaro, que tendrá una estación en el antiguo patio de maniobras, promete atraer un flujo mayor de visitantes y residentes, generando cambios en la dinámica del barrio. Sin embargo, el legado de los ferrocarrileros y las comunidades que aún habitan en estas zonas plantea desafíos de conservación y convivencia. La presencia de adultos mayores y menores en estas áreas refleja un vínculo profundo con la historia ferroviaria, aunque también revela una problemática de seguridad que preocupa tanto a residentes como a comerciantes. La existencia de grupos en situación de vulnerabilidad y la percepción de inseguridad afectan la economía local y generan inquietud acerca de la gestión futura del espacio. La conservación de estos vestigios es clave para entender la evolución urbana de Querétaro y valorar la memoria social que aún perdura en sus calles.
