Un tercio de los estudiantes menores de 18 años reportan menos ansiedad y mayor interacción tras implementar medidas restrictivas en dispositivos electrónicos en las escuelas.
En Querétaro, una significativa proporción de estudiantes menores de edad ha experimentado mejoras en su bienestar emocional y social tras la puesta en marcha de políticas que limitan el uso de teléfonos celulares en las instituciones educativas. La iniciativa ha resultado en una disminución notable del estrés y la ansiedad relacionados con el entorno escolar, además de potenciar la convivencia y la participación entre los alumnos. Entre los beneficios reportados, también destacan una mayor atención en clase y una mejora en la calidad de los trabajos académicos. La tendencia evidencia que el control del uso de tecnología puede contribuir a crear ambientes educativos más saludables y efectivos. Sin embargo, persisten desafíos relacionados con el acceso sin supervisión a internet, lo que resalta la necesidad de la participación activa de los padres y maestros en la gestión digital de los jóvenes. La experiencia en Querétaro ha despertado interés en otras entidades del país y ha generado diálogo a nivel internacional sobre buenas prácticas en la regulación del uso tecnológico en la educación.
