El Consejo Estatal contra las Adicciones impulsa estrategias integrales para mejorar la atención y reducir el consumo en la población joven del estado.
En una reunión fundamental, las autoridades de Querétaro reforzaron sus esfuerzos en salud mental y prevención de adicciones mediante la última sesión del Consejo Estatal contra las Adicciones (CECA). Esta instancia, integrada por actores del sector salud, educativo y social, tiene como objetivo diseñar e implementar políticas que aborden de manera efectiva los factores que contribuyen al consumo de sustancias y problemas de salud mental en la población.
Durante la sesión se reportaron resultados relevantes del período enero a septiembre de 2025, donde más de 84 mil personas participaron en actividades de sensibilización, incluyendo talleres, conferencias y jornadas de orientación en todos los municipios del estado. Además, se aplicaron más de siete mil tamizajes para detectar oportunamente consumos problemáticos y alteraciones en la salud mental, permitiendo intervenciones tempranas.
El fortalecimiento de los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA) ha sido clave, con un total de más de siete mil consultas atendidas, principalmente por trastornos de ansiedad y depresión. También se resaltó la vigilancia en los Establecimientos Residenciales Especializados en Adicciones, con varias suspensiones y clausuras en casos de irregularidades, buscando garantizar espacios seguros para los pacientes.
Un avance destacado es la asignación de recursos estatales, que han permitido remodelar instalaciones y adquirir equipamiento para mejorar los centros y brindar una atención de mayor calidad. Asimismo, el programa de becas y subsidios ha apoyado a jóvenes y adultos en condiciones vulnerables para recibir tratamiento residencial, elevando así las tasas de recuperación.
El impacto de estas acciones se refleja en la culminación del tratamiento de 206 personas en los municipios, lo cual evidencia el compromiso de las instituciones con la reinserción social y la salud comunitaria. Expertos consideran que estas acciones contribuyen a un cambio cultural en torno al consumo de sustancias y la atención a la salud mental, fortaleciendo la prevención y el cuidado integral en el estado.
Este esfuerzo interinstitucional busca consolidar una política pública sólida que promueva estilos de vida saludables y reduzca la incidencia de adicciones, particularmente entre la juventud, que es el grupo más vulnerable a estos problemas sociales.
