El incremento acelerado de habitantes en Querétaro supera la disponibilidad y accesibilidad del mercado inmobiliario, generando un amplio desfase entre demanda y oferta.
Querétaro vive una expansión poblacional que supera las capacidades actuales del mercado inmobiliario, evidenciando un desfase entre la cantidad de nuevos residentes y las opciones de vivienda disponibles. La ciudad, que experimenta un crecimiento poblacional notable, enfrenta un mercado en el que la mayoría de las propiedades, especialmente en la modalidad vertical, tienen precios que están por encima de la capacidad económica del 70% de los hogares locales, cuyo ingreso inicial de compra ronda los 300,000 pesos y puede llegar hasta 2.8 millones.
Mientras tanto, la oferta de vivienda en edificios residenciales se centra principalmente en unidades que superan los 2 millones de pesos, lo que contrasta con la demanda de un segmento que busca opciones más accesibles. La tendencia a la baja en ventas de departamentos desde 2020 confirma que la demanda real se desplaza hacia productos con precios más bajos y en zonas periféricas. La preferencia de los compradores se orienta en mayor medida hacia las áreas con planificación reciente y mejor infraestructura, como Zakia, Zibatá y Milenio III. Sin embargo, en el inventario actual, las zonas con más unidades disponibles, como la Sur, no siempre ofrecen precios acordes a la capacidad de compra de los habitantes.
El sector de la vivienda horizontal también muestra cambios, con un aumento del 8% en ventas durante 2025, pero la mayoría de las operaciones se concentran en propiedades que cuestan menos de 4 millones de pesos. Esto refleja una tendencia de búsqueda de alternativas económicas en periferias o desarrollos recientes, aunque el mercado continúa orientándose hacia productos de valor elevado que no siempre corresponden al ingreso promedio local. La divergencia entre oferta y demanda revela un reto estructural para el crecimiento ordenado de la ciudad.
Este panorama evidencia la necesidad de políticas de desarrollo urbano y vivienda que consideren el ritmo acelerado de expansión poblacional, para evitar que la vulnerabilidad económica de la población impacte en su acceso a una vivienda digna.
