La planta separadora permanece cerrada desde julio; la empresa trabaja en mejoras y obtiene permisos para reanudar operaciones.
Desde principios de agosto, la planta de separación de residuos en el municipio de Querétaro continúa fuera de operación tras una clausura temporal impulsada por incumplimientos regulatorios. La empresa responsable, Broquers Ambiental, fue suspendida en julio debido a omisiones en su manifestación de impacto ambiental y otras irregularidades detectadas por las autoridades ambientales locales. Actualmente, la compañía se encuentra en proceso de realizar las adecuaciones necesarias, incluyendo tareas de reforestación y mejoras en sus instalaciones, con un plan de acción en curso que apunta a cumplir con las normativas. Para reactivar sus actividades, la empresa debe obtener la licencia de construcción correspondiente y presentar un cronograma de acciones. La sanción impuesta por las autoridades fue una multa de medio millón de pesos, reforzando la necesidad de cumplir con los requisitos ambientales para garantizar la operación segura y legal del proyecto. La reanudación de la planta representa un aspecto importante para la gestión de residuos en la región, que busca incrementar la eficiencia en el manejo de basura y reducir el impacto ecológico.
