Una panadería local ofrece versiones diversas y tradicionales del imprescindible pan de la celebración, innovando en sabores y técnicas para atraer a los clientes.
El Día de Muertos en México es una tradición que une a las familias para recordar a sus seres queridos mediante ofrendas y alimentos especiales. En Querétaro, una panadería artesanal ha destacado por la elaboración de pan de muerto con una receta única que combina tradición y creatividad, alejándose de las versiones azucaradas convencionales.
Durante más de seis años, este establecimiento ha perfeccionado su proceso, incorporando ingredientes como agua de azahar y decoraciones con ajonjolí, que aportan una textura tostada y un sabor distintivo. La preparación inicia a las primeras horas de la madrugada, con una meticulosa selección de ingredientes y un respeto riguroso por cada etapa de fermentación y horneado. La forma tradicional de los panes imita huesos cruzados y cráneos, símbolos emblemáticos de la festividad, que representan a los difuntos de manera respetuosa y artística.
Además de su receta clásica llamada “hojaldra”, la panadería ha diversificado su oferta con rellenos de Nutella, queso con zarzamora, fresa, piña, chispas de chocolate, nuez, canela y pasas, adaptándose a los gustos actuales y fortaleciendo la tradición en cada bocado. Se estima que, en temporada, se venden más de mil quinientas piezas, consolidando su lugar en la celebración local y en la memoria de quienes disfrutan de la gastronomía mexicana en estas fechas. Este enfoque combina la historia del pan de muerto con la innovación culinaria, enriqueciendo la cultura local y promoviendo sabores diversos en una de las tradiciones más queridas en México.
