Querétaro, Querétaro. – Monseñor Fidencio López Plaza, obispo de Querétaro, presidió la Misa de Acción de Gracias en la Santa Iglesia Catedral de Querétaro, donde enfatizó la importancia de la comunión y la unidad familiar en tiempos de crisis.
Durante su homilía, el obispo compartió tres reflexiones clave. Inicialmente, destacó que Dios desea que sus hijos se reconozcan como una familia con los ojos abiertos, capaces de ver a Dios en sus semejantes al finalizar un año e iniciar otro. En su segunda reflexión, reiteró el llamado a la unidad y comunión, instando a las familias a buscar estos valores a pesar de las dificultades sociales.
Monseñor López Plaza expresó el anhelo divino de que todos sean capaces de crear y recrear la belleza de la unidad en la diversidad. “Su gran sueño es que todos los colores con todos sus matices, y todas las notas con todos sus sostenidos y bemoles, se sientan convocados a tejer el mantel de la mesa grande donde coman todos los hijos de Dios”, señaló, citando al Papa al afirmar que la Iglesia es comunión o no es nada.
Como tercera reflexión, el obispo indicó que Dios quiere que al concluir un año y comenzar otro, los fieles se confirmen como una familia de discípulos-misioneros de la reconciliación y la paz. Subrayó que la paz de Jesús emana del amor verdadero y no de estrategias basadas en la mentira o la injusticia, sino en la práctica de la verdad y la justicia.
“Sólo con actitudes amorosas, humildes y perseverantes se puede encontrar la paz que Jesús nos ha venido a traer, él es nuestra paz”, afirmó. Finalmente, Monseñor López Plaza invitó a recordar que Dios bendice a todos sus hijos a diario y alentó a caminar de la mano de María y Jesús para ser discípulos misioneros de paz, capaces de transformar sus actitudes y acciones para convertirse en un signo profético.
