La compañía anunció el cierre de su planta en Querétaro y la posterior desvinculación laboral de la mayoría de sus empleados, tras reorganización en el sector.
La reciente decisión de la empresa Michelin de cerrar su planta en Querétaro ha generado la desvinculación de más de la mitad de sus trabajadores en la región. La planta, que empleaba aproximadamente a 480 personas, ha reducido su plantilla en un 60%, como parte de su estrategia de ajuste ante cambios en la demanda del mercado de neumáticos. La compañía asegura haber brindado un acompañamiento cercano a los empleados durante el proceso de rescisión, garantizando que ningún trabajador se quede sin apoyo laboral o económico.
El cierre de la instalación forma parte de una reorganización global en la que Michelin unificará sus operaciones con la planta ubicada en León, Guanajuato. Solo las instalaciones corporativas en Querétaro permanecen operativas, dejando atrás la producción en la ciudad. Esta decisión responde a una adaptación a las nuevas tendencias del mercado, donde la demanda por diferentes tipos de neumáticos ha variado en los últimos años, impulsando cambios en la estructura de producción de la firma.
Es importante señalar que, además del proceso de despidos, la compañía gestionó la inversión de recursos en liquidaciones y en aquellos empleados próximos a jubilarse para facilitar su transición. La situación refleja el ajuste que enfrentan muchas empresas del sector automotriz y de manufactura ante las fluctuaciones económicas y la transformación del mercado global de neumáticos.
Este anuncio llega en un momento en que la industria automotriz enfrenta cambios importantes impulsados por la innovación tecnológica y las demandas de sostenibilidad, obligando a las empresas a adaptar sus estructuras productivas para mantenerse competitivas.
