Legislador mexicano destaca la necesidad de un mecanismo financiero robusto para responder eficientemente a emergencias climáticas en todo el país. La planificación de políticas públicas para hacer frente a fenómenos naturales en México vuelve a estar en el centro del debate, ante la creciente vulnerabilidad de comunidades ante eventos climáticos extremos. Una iniciativa busca que el próximo Presupuesto de Egresos 2026 contemple la creación de un fondo especializado que permita a las autoridades responder de manera rápida y eficiente a desastres como lluvias intensas, inundaciones y deslaves. La propuesta surgió en el contexto de las recientes afectaciones en regiones como la Sierra Gorda de Querétaro, donde la ausencia de un mecanismo de apoyo claro ha generado atrasos en la asistencia a las familias afectadas. La eliminación del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) en administraciones pasadas ha sido señalada como un factor que ha minimizado la capacidad institucional para atender emergencias. Este fondo, que facilitaba la canalización de recursos hacia los niveles de gobierno responsables, permitía respaldar daños en infraestructura, viviendas y servicios básicos. La recuperación de un instrumento similar cobra relevancia ante los patrones recurrentes de eventos extremos en distintas regiones mexicanas, y ante la necesidad de gestionar con precisión y prontitud las crisis que afectan a comunidades vulnerables. Expertos en protección civil resaltan que un fondo nacional dedicado específicamente a la atención de desastres puede fortalecer la capacidad de respuesta del país y reducir la dependencia de soluciones improvisadas. Este mecanismo no solo permitirá brindar apoyos inmediatos, sino también facilitará una planificación preventiva, fomentando la resiliencia en zonas susceptibles a riesgos naturales. La iniciativa también busca promover una gestión más transparente y coordinada entre los diferentes niveles de gobierno, reflejando un compromiso por proteger tan
