Durante una misa en Querétaro, el obispo destacó la responsabilidad de padres y padrinos en la formación espiritual de los hijos para evitar la pérdida de valores religiosos. En una misa celebrada en la Santa Iglesia Catedral de Querétaro, el obispo Sacramento Arias enfatizó la crucial labor que tienen padres y padrinos en transmitir la fe a las nuevas generaciones. La ceremonia coincidió con el mes dedicado a las misiones y el rezo del Santo Rosario, momentos propicios para reflexionar sobre la fe como un regalo divino que requiere cuidado y ejercicio activo. La fe, que se recibe en el bautismo y se fortalece con el tiempo, no solo implica creer en Dios, sino también demostrar esa creencia a través de acciones concretas. Una adecuada educación en la fe implica ser ejemplo de vida cristiana, acercarse a Dios y contagiar ese amor a los niños y jóvenes, fortaleciendo así su vínculo espiritual. Además, la situación actual muestra que muchos padres y padrinos abandonan la tarea de acompañar el crecimiento en la fe de sus hijos, lo que contribuye a un proceso de descristianización que afecta a varias generaciones. La falta de compromiso en la formación religiosa puede derivar en una pérdida progresiva de valores y principios fundamentales en la convivencia social. Para revertir esta tendencia, es vital que quienes cumplen con esta responsabilidad asumanla de manera consciente, promoviendo el ejemplo personal y la integración del amor divino en la vida cotidiana. La fe no solo se hereda, sino que se cultiva día a día con compromiso y dedicación, garantizando así un legado espiritual sólido. La reflexión de Mons. Sacramento Arias invita a la comunidad religiosa a valorar y fortalecer la educación en la fe como base del crecimiento integral de las nuevas generaciones.
