México, CDMX. - Más de 2,400 municipios en México lidian con un grave desabasto de agua potable y condiciones de pobreza extremas, reflejando un panorama desolador en el que el deterioro de la infraestructura básica es evidente. En muchas regiones, el agua es un bien escaso, racionado gota a gota, mientras que las calles están llenas de baches y el drenaje se ve colapsado, generando un entorno insalubre.
La periferia se amplía en un cinturón de miseria, donde familias viven en chozas improvisadas de lámina y enfrentan la incertidumbre económica diaria. Muchos de sus miembros se ven obligados a buscar en los basureros municipales artículos básicos que les ayuden a sobrevivir, como cobijas o ropa. En Oaxaca, se documentan 570 municipios con alto índice de pobreza, mientras que Baja California es uno de los pocos estados con solo siete municipios.
Sin embargo, la atención de las autoridades parece estar desviada de estas graves problemáticas. En lugar de abordar directamente las necesidades apremiantes de la ciudadanía, la agenda municipal se enfoca en acciones políticas que no resuelven el sufrimiento diario de los habitantes. La ciudad demanda atención a su dolor y anhela que se cierren las heridas que marcan su subsistencia, requiriendo más que eventos culturales o entretenimiento.
Esta situación crítica necesita una respuesta inmediata. Las comunidades esperan obras y un enfoque genuino por parte de sus representantes para mejorar el acceso al agua y otras necesidades básicas que son esenciales para una vida digna.
Con información de quadratin.com.mx

