En Las Raíces, un centro para migrantes en Tenerife, se vivió un momento significativo con la llegada del papa León XIV. A pesar de la cercanía al aeropuerto, muchos de los 200 migrantes no llegaron en avión, sino a través de rutas peligrosas como el mar en patera, destacando la importancia de visibilizar sus historias personales.
Mientras el pontífice llegaba, el sonido de los aviones se mezclaba con diferentes lenguas africanas, pero el esfuerzo por comunicarse en español era notorio entre los presentes. La apertura del centro ha permitido acoger a más de 70,000 personas, garantizando un trato humano que invita a reflexionar sobre la dignidad de quienes cruzan fronteras en busca de mejores oportunidades.
Durante el evento, el obispo de Tenerife, Eloy Santiago, y la ministra de Migraciones, Elma Saiz, enfatizaron el valor de brindar un hogar a quienes han enfrentado el sufrimiento. Se recordó que el país también tiene su propia historia de migración, creando un paralelismo que resuena entre los españoles y los migrantes.
Uno de los momentos más impactantes fue el testimonio de un joven nigeriano que compartió su deseo de trabajar y cuidar de su familia, resaltando la lucha y el sacrificio detrás de cada viaje. Una joven migrante también expresó su agradecimiento, pidiendo que se reconozcan no solo como números, sino como personas con historias y anhelos.
Finalmente, en un intento por acercarse a los migrantes, León XIV habló en francés, creando un ambiente de conexión. El mensaje del papa resaltó la importancia de recordar las raíces y la necesidad de unidad, en un contexto donde las fronteras a menudo se convierten en barreras que deshumanizan. El evento se transformó en una poderosa llamada a la empatía y a la dignidad humana.
Con información de levante-emv.com

