Estimaciones revelan altos niveles de violencia física y sexual, especialmente en mujeres jóvenes y mayores, en un contexto donde la prevención empieza por recopilar datos precisos.
La violencia de género continúa siendo una problemática alarmante en la región de las Américas, donde aproximadamente una de cada cuatro mujeres ha experimentado algún tipo de agresión en su vida. Países como Guyana, Costa Rica, Argentina y Surinam presentan las tasas más elevadas, con cifras que varían entre el 30 y 35 por ciento de prevalencia, evidenciando la magnitud del problema.
Durante el último año, se estima que el 7 por ciento de las mujeres en la región han vivido episodios de violencia en el ámbito de la pareja, una situación que afecta especialmente a las mujeres jóvenes. Datos recientes indican que más de una sexta parte de las mujeres entre 15 y 19 años podrían sufrir violencia en la misma década, antes de cumplir los 20.
La problemática no solo afecta a las adultas jóvenes; también se extiende a las mayores de 65 años, con un 23 por ciento que reporta haber sido víctima en algún momento de su vida, reflejando una vulnerabilidad que persiste a lo largo del tiempo. La Organización Panamericana de la Salud destaca que la violencia contra las mujeres es prevenible y vincula la recolección de datos de alta calidad con la posibilidad de diseñar políticas efectivas para su erradicación.
El entendimiento profundo de estas cifras, y su contextualización, permite apreciar la dimensión del desafío que enfrenta la región en materia de derechos humanos y salud pública, impulsando la adopción de medidas integrales y sostenibles para proteger a todas las generaciones de mujeres.
