Expertos internacionales advierten que el uso masivo de guías de votación favoreció ciertos candidatos y recomienda regular o prohibir estos instrumentos en futuras elecciones.
Las misiones internacionales encargadas de observar el proceso electoral judicial ocurrido el 1 de junio en México detectaron que los llamados “acordeones” representaron una amenaza para la libertad del voto y la equidad del sufragio. Estas guías de votación, que algunas organizaciones distribuyeron masivamente, estuvieron utilizadas por grupos de interés para influir en los electores, favoreciendo a ciertos candidatos y afectando la transparencia del proceso.
El Instituto Nacional Electoral (INE) permitió que los ciudadanos llevasen guías escritas a mano para recordar a quién apoyar, pero esta disposición fue explotada por actores políticos mediante la impresión y distribución no autorizada de acordeones iguales. La proliferación de estos instrumentos fue vista como un acto que, además de manipular la voluntad popular, pudo impactar en los resultados electorales.
Los expertos no solo destacaron los efectos negativos en la integridad del sufragio, sino que también sugirieron la necesidad de modificar las normativas electorales para regular o prohibir oficialmente el uso de guías de votación no oficiales. La experiencia del pasado proceso advierte que, si esta práctica se repite, especialmente en un contexto electoral que coincide con elecciones partidistas, podría complicar aún más la democracia en el país.
En un análisis más amplio, la evidencia muestra que las estrategias de influencia en las elecciones judiciales deben ser controladas para garantizar procesos libres y justos. La participación en estos comicios, en los que se eligieron jueces, magistrados y ministros, fue baja, con apenas un 13% de participación ciudadana, resaltando aún más la necesidad de fortalecer las medidas de protección del voto en futuras convocatorias.
Las recomendaciones incluyen una reforma legal que establezca claramente las limitaciones y regulaciones sobre la distribución de guías de voto, además de fortalecer los mecanismos de supervisión para prevenir campañas encubiertas y financiamiento paralelo que puedan distorsionar la democracia. La experiencia deja un claro mensaje: para mantener la confianza en los procesos electorales, es imprescindible delimitar el uso de instrumentos de influencia que puedan perjudicar la igualdad en la contienda.
