Con una historia centenaria y una producción que domina el mercado en Estados Unidos, Uruapan enfrenta desafíos de seguridad y autogobierno comunitario.
Uruapan, uno de los municipios más grandes y ancestrales de Michoacán, se extiende en una región rica en historia, cultura y actividad agrícola. Fundado en el siglo XVI por frailes franciscanos, actualmente suma una población que supera los 350 mil habitantes, según datos recientes, y es reconocido por su vibrante oferta turística que combina tradiciones religiosas, culturales y gastronómicas. La ciudad destaca por su gastronomía, con platillos tradicionales como las corundas y carnitas, y por su cercanía a paisajes naturales y sitios históricos emblemáticos.
Este municipio es también un epicentro en la historia del comercio del aguacate, conocido como “oro verde”. A partir de la importación del fruto en California a inicios del siglo XX, la producción en Michoacán, particularmente en Uruapan, se convirtió en una clave para la economía local y nacional. Después de un bloqueo histórico que duró más de 80 años, en 1997 se permitió la exportación del aguacate mexicano a Estados Unidos, lo que ha impulsado al estado a producir más del 80% de dicho fruto en ese mercado. Las cifras económicas son impactantes, pues en 2021 las exportaciones mexicanas superaron los tres mil millones de dólares, aunque también ha traído consigo problemas de seguridad, principalmente extorsiones por grupos ilícitos.
No obstante, Uruapan enfrenta desafíos sociales, pues en el tercer trimestre de 2025, la percepción de inseguridad en la ciudad ocupó el tercer lugar en el país, según la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana. Sin embargo, algunas comunidades dentro del municipio disfrutan de mayor autonomía, como Angahuan y Nuevo Zirosto, que gestionan sus propios asuntos internos y conservan tradiciones ancestrales, especialmente relacionadas con su entorno natural y sitios sagrados. La presencia de estas comunidades refleja la diversidad social y cultural que caracteriza a Uruapan, marcando un equilibrio entre su riqueza agrícola, cultural y los retos que enfrenta en materia de seguridad.
La relevancia de Uruapan radica en su papel como motor económico por su producción de aguacate, su historia de resistencia y su fortaleza cultural, aspectos que continúan dando forma a su identidad y desarrollo en un contexto de desafíos sociales.
