Buenos Aires, Argentina. – Fuertes desacuerdos han surgido en el directorio de YPF, la petrolera estatal argentina, en torno a la propuesta de venta del yacimiento Manantiales Behr, considerado una de las joyas del petróleo convencional de la empresa. Las tensiones se intensifican a pesar de que la operación fue supuestamente aprobada por unanimidad en una reunión de directorio hace dos semanas.
Fuentes internas señalan que, tras casi veinte días de la supuesta aprobación, YPF no ha realizado la comunicación oficial de la venta ni como Hecho Relevante ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) ni ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos, donde la compañía cotiza a través de ADRs. La normativa vigente exige una comunicación inmediata y detallada, incluyendo precio, contraparte e impacto patrimonial y operativo, sin posibilidad de postergar dicha información a un balance trimestral.
Directores que prefieren mantenerse anónimos cuestionan la versión de unanimidad, indicando que hay miembros del directorio reticentes a aprobar una operación considerada sensible. La controversia no solo radica en la entrega del activo, sino también en la identidad de la empresa adjudicataria: Rovella Carranza.
Manantiales Behr, ubicado en la Cuenca del Golfo San Jorge, cerca de Comodoro Rivadavia, tiene una producción diaria de aproximadamente 8.000 barriles. Es un yacimiento clave donde YPF ha implementado tecnologías avanzadas de recuperación secundaria y terciaria, representando un know-how acumulado durante años en la optimización de campos maduros.
La principal objeción hacia Rovella Carranza, una constructora de origen puntano con vínculos políticos y cuya experiencia en el sector energético se ha limitado principalmente al tendido eléctrico, se agrava por un antecedente político relevante. Su titular, Mario Ludovico Rovella, fue señalado como testigo arrepentido en la causa de los Cuadernos, un detalle que genera preocupación en YPF, una compañía que opera bajo estándares internacionales de compliance.
Paralelamente, el proceso de desinversión de YPF en petróleo convencional expone las contradicciones de un modelo económico que promueve el auge exportador de recursos naturales mientras implementa ajustes y despidos en el sector. Mario Lavia, secretario general de la Federación Argentina Sindical del Petróleo y Gas Privados, ha criticado la política hidrocarburífera actual, argumentando que prioriza la búsqueda de divisas en Vaca Muerta sin el financiamiento y los elementos necesarios para la producción, al mismo tiempo que se desinvierte en yacimientos convencionales.
Lavia también advirtió sobre las consecuencias negativas de esta política de desinversión, que deja un pasivo ambiental en las provincias y genera postergación social y pérdida de empleos para muchos trabajadores del sector.
