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¿Subvenciones para toros? 132,000 euros por cuatro nuevos habitantes

Un informe revela que Cantabria gastó 132,000 euros en cuatro nuevos habitantes gracias a subvenciones para eventos taurinos.

Por Redacción2 min de lectura
El uso de fondos públicos para eventos taurinos en Cantabria despierta controversia y cuestionamientos sobre su impacto real.
El uso de fondos públicos para eventos taurinos en Cantabria despierta controversia y cuestionamientos sobre su impacto real.
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Un reciente informe de la Fundación Franz Weber (FFW) ha revelado que cinco municipios rurales de Cantabria, que han recibido ayudas públicas para organizar eventos taurinos, solo han logrado sumar cuatro nuevos habitantes en tres años. El costo de este reducido "éxito" demográfico asciende a 132,000 euros, lo que en términos económicos implica un gasto de aproximadamente 33,000 euros por cada nuevo residente.

Rubén Pérez Sueiras, portavoz de la FFW, expone que estos municipios comparten la misma empresa organizadora, Tudanca Toros, lo que sugiere una estrategia de "mantenimiento artificial" mediante subvenciones que cubren desde la logística hasta la promoción de los eventos. Esto permite a los organizadores evitar riesgos económicos, convirtiendo la tauromaquia en un negocio seguro.

Desde que Pérez se unió a la fundación en 2012, ha estado atento a las prácticas del gobierno. En un informe solicitado al Ejecutivo de Sáenz de Buruaga, las autoridades presentaron medidas genéricas que, lejos de aclarar el impacto económico real de las ayudas, ofrecieron información dispersa sobre otros temas. Esto ha llevado a Pérez a cuestionar la efectividad de estas iniciativas y a insistir en la falta de datos concretos que respalden el financiamiento de la tauromaquia.

Uno de los aspectos más preocupantes es el acceso de los menores a eventos taurinos, como lo denota la invitación del Ayuntamiento de Castañeda para que niños de 0 a 7 años asistan gratis a espectáculos de vaquillas. Esta práctica contraviene las recomendaciones de la ONU, que urge a los gobiernos a proteger a los menores de la violencia taurina. La normalización de tales actividades ha generado dudas sobre sus efectos en el comportamiento infantil y ha sido criticada por sus implicaciones culturales.

Finalmente, la noción de que la tauromaquia forma parte de la identidad cántabra ha sido cuestionada por Pérez, quien sostiene que esta visión es desfasada. Afirma que la cultura regional se asemeja cada vez más a la de Asturias o Galicia, donde la afición a los toros es escasa y depende en gran medida del turismo. A su juicio, los recursos públicos deberían ser destinados a servicios esenciales y actividades que realmente beneficien a la comunidad.

Con información de eldiario.es

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